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CARMINA BURANA de Carl Orff

La interpretación de Carmina Burana, cuyas 3 funciones programadas concluyen esta noche, reunió a 200 artistas en escena.
La cantata, basada en textos descubiertos hace más de 2 siglos en un  monasterio benedictino de la ciudad de Beuern (Baviera, Alemania), contiene 24 poemas escritos entre los  siglos XII y XIII que narran, de forma trepidante, experiencias en torno a sensaciones como el amor, la lujuria y la embriaguez.
Las tesituras vocales de los integrantes más jóvenes del ensamble brillaron, otorgándole a la cantata un matiz inusitado para los asistentes, en especial durante el himno de inicio, en honor a la diosa Fortuna, que recuerda a los sonidos del Medioevo y al canto gregoriano.
Durante el poema 15 de la cantata, titulado El Amor Vuela por todos lados, los coros le dieron el toque de ternura requerido a la interpretación, para soltar versos sobre placer carnal.
El acoplamiento a la voz de la soprano guayaquileña Viviana Rodríguez se intercaló en el siguiente poema, Día, noche y todas las cosas, con las notas que exhala el barítono bajo Diego Zamora.
Este último ya tuvo una participación con la OSNE, al interpretar el Réquiem de Giuseppe Verdi y el Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart, piezas que también logró ensamblar junto a la Orquesta Sinfónica de Cuenca, ciudad de la que proviene.
El tenor ecuatoriano Marlon Valverde Campos se encargó de otros tonos en una interpretación inolvidable. El final presenta a Fortuna, Emperatriz del mundo, con el agregado de todos los infantes de los coros cuyo ensamble distinguía a esta versión, dirigida por el maestro Johannes Derin-Read. (I)